REVISTA TRIMESTRAL ON - LINE
NÚMERO 1
OTOÑO 2003

Edita: Asociación Músico - Coral 'Schola Corpus Christi' de Granada
Diseño: Josquin Web Design
ISSN: 1696-8255
sequentia@retemail.es

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

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MÚSICA Y RITUAL EN LA CATEDRAL DE GRANADA (S. XVI - XVIII): EN TORNO A LOS SEISES
José Carlos Rodrigo Herrera
carloro1979@hotmail.com

MÚSICA EN LA GRANADA DE LOS SIGLOS XVI AL XVIII

Primero debemos hablar de la llamada "Capilla Musical", que en palabras de Gonzalo Roldán Herencia (1), es "el grupo de personas que se encarga de la gestión organización e interpretación de la música dentro de una institución, incluyéndose en ella aquellos miembros del cabildo que, sin ser necesariamente músicos, desempeñan un oficio relacionado con la música... En España sigue siguiendo el esquema de organización pontificia. El nombre de "Capilla" le viene del aula del templo donde reunían sus componentes; por extensión terminó aplicándose a todo conjunto de músicos". Siguiendo a este autor, hay dos tipos de oficios en la capilla, un "oficio capitular" (no relacionado directamente con la música, pero en principio muy importante en la gestión, actividad que pasó a segundo plano quedando el puesto como honorífico) compuesto por:

1º. El Protector de la Capilla de Música: Intermediario entre el cabildo de la iglesia y los músicos. Encargado en vigilancia de sus miembros y aplicación de las sanciones.

2º El Prefecto de Coro o Chantre: Dirigía el canto llano, se encargaba del archivo de la capilla, corregía los errores y era el responsable de que los músicos se aprendieran las obras. Con el tiempo sus funciones pasaron al Sochantre.

La estructura dentro de la Capilla Musical propiamente dicha era:

Sochantre: Dirige el coro en el canto llano, independiente de la Capilla y formado por miembros del Cabildo al que se les solían unir el Maestro de Capilla y el Coro Polifónico. Es el único con votos de celibato y se le exige para el puesto un informe de limpieza de sangre. Después se le obligó a cantar polifonía, pasando a depender del Maestro de Capilla.

Maestro de Capilla: Es puesto más importante dentro de la Capilla Musical. Encargado de la parte artística y dirección de la polifonía. Para el puesto, necesitaba tener más de veintiún años, tener un informe de limpieza de sangre y era preferible, pero no obligatorio, ser ordenado sacerdote. Debía enseñar, componer y examinar a los miembros musicales; también debía tener un alto nivel de conocimientos musicales, de composición y saber tocar algún instrumento. Podía nombrar un sustituto en caso de enfermedad. El puesto podía ser también interino de manera temporal, hasta la convocatoria de las oposiciones.

Organista: Encargado de la educación instrumental práctica de los niños del coro. Tocaba en las misas, maitines y completas y acompañaba al Santísimo en la procesión con un órgano positivo. También solía saber tocar algún otro instrumento. Solía encargarse de la afinación y mantenimiento del instrumento, recibiendo por ello un sobresueldo, y era el que solía sustituir al Maestro de Capilla en sus ausencias.

Voces: Cantantes adultos que no podían faltar ni actuar en otro sitio sin permiso. Su número solía oscilar entre seis y ocho.

Arpista: No era una plaza sustituible en su ausencia. Tenía preferencia en ocupar la plaza de organista cuando quedaba vacante, e incluso a la inversa sin necesidad de concurso. En el caso de Granada no hay bibliografía clara de que existiera.

Ministriles: Instrumentistas de número variable, entre cinco y ocho. Eran jerárquicos, considerándose principales los que tocaban el bajón, los demás, eran instrumentistas de cuerda y viento. Debían dar clases de instrumentos a los niños.

Infantillos (Seises en el Caso de Granada): Niños cantantes encargados en interpretar las voces más agudas de las obras polifónicas. Su número está entre cuatro y seis. Debían convivir con el Maestro de Capilla o con una persona escogida por el cabildo; éste, era el que recibía sus sueldos y el que los administraba. Eran mantenidos por el propio Cabildo en vivienda, comida, ropas, educación y salud, por ello sus sueldos eran más bajos. Debían ser de padres conocidos, que ayudaban a su manutención. Eran despedidos cuando les mudaba la voz, aunque a aquellos que prometían como cantantes o que dominaban algún instrumento se les mantenía como agregados por un año no prorrogable. En igualdad de condiciones tenían preferencia para ocupar una plaza en las oposiciones.

Sirvientes: Encargados de entonar o accionar los fuelles del órgano, limpiar, llevar libros...

Todos estos puestos eran asalariados, y aparte de estos, podemos hablar de los Ejercitantes (que eran tanto cantores como instrumentistas); antiguos Seises que ya habían cambiado la voz pero seguían participando dentro de la capilla, perfeccionando así su formación. No cobraban nada hasta que accedieran a un puesto por oposición, aunque en caso de empate, tenían preferencia. También eran los sustitutos de los músicos cuando éstos faltaban.

La estructura de la Capilla era jerárquica, teniendo más importancia las voces que los instrumentistas.

Los puestos de la Capilla de Música se cubrían por oposición, donde eran examinados por el propio Maestre de Capilla (o por alguien asignado por él) y en el caso de su puesto, éste era examinado por un tribunal. El puesto debía ser ratificado por la Corona, que debía escoger al final entre dos finalistas. El Cabildo consiguió la potestad de despedir a éstos siempre que estuviera justificada, pudiendo apelar el afectado si consideraba que su cese era ilícito.

LOS SEISES DE LA CATEDRAL DE GRANADA

- Quiénes son:

Según el diccionario de la Música de Michel Brenet (2), el Seise es el "niño destinado a intervenir, con sus cantos, sus danzas y tocando sus castañuelas en las catedrales de Sevilla y Toledo, y antiguamente en otras de España, en determinadas festividades religiosas"; según este autor, su origen se puede remontar a los orígenes del cristianismo.

En el caso específico de Granada, según José López Calo (3), se dedicaban sobre todo al canto de la polifonía, mientras que las danzas eran realizadas por danzantes profesionales no vinculados a estos, pero hubo algún tiempo en el que estos niños también pudieron haber realizado esta actividad.

Las celebraciones donde participaban estos niños eran, según Brenet (4), fiesta del Corpus Christi, la Navidad, Misas del Gallo, festividad de la Inmaculada y Purísima Concepción y Patrona de las Españas.

- Historia:

Según José López Calo (5) su aparición en Granada está ligada a la Catedral y debió tener lugar, junto con la de los cantores, con la fundación del "Colegio de los Seises", pero de manera pausada, poco antes de 1527.

Su importancia era grande en las festividades primordiales de la ciudad, de ahí que se formase todo un entramado a su alrededor que iba desde la creación de un internado donde se les instruía y formaba, hasta la aplicación de un régimen interno propio, con un tutor y responsable de estos.

En el siglo XIX siguió su actividad, aunque no constan muchos documentos sobre éstos. Gracias a documento gráficos (fotografías), se sabe que seguían existiendo a principios de siglo, hasta que se derribó la "Casa de los Seises" donde vivían y se formaban, desapareciendo definitivamente al no reconstruirse el edificio, allá por la década de los 20 del pasado siglo.

La cantidad de componentes, designada por su nombre, era de seis, aunque parece ser que en un principio eran solo cuatro. Su tradicional número se fija antes de 1535, manteniéndose hasta principios del S. XX (6).

Estaban al cuidado del Maestro de Capilla, dependiendo directamente del Cabildo catedralicio en cuanto a necesidades como vivienda, educación, sustento, formación y sueldo (que no era muy elevado y concentrado sobre todo para su vestuario, recibiendo una especie de paga extraordinaria en las grandes festividades) según José López Calo (7).

Este mismo autor apunta que todas los deberes de estos debieron fijarse definitivamente en torno a 1580, siendo el principal el canto en los entremeses, chanzonetas... de las grandes festividades religiosas como el Corpus, la Navidad...

Las actividades de estos niños, según Martín Moreno (8), acababan cuando a éstos les cambiaba la voz, siendo posteriormente despedidos y recibiendo por ello una "limosna" para acabar sus estudios y llegar a ser cantores compositores organistas... dependiendo en adelante sólo de ellos mismos.

- Los Seises de la Catedral de Granada en 1785:

Se conserva un documento en el archivo de la Catedral de Granada fechado el 19 de abril de 1785 (legajo 288, pieza 2) y estudiado por Bertos Herrera (9), donde dicta todas las normas a seguir por el maestro y director de los Seises.

En dicho documento se recoge lo referente a la educación y sustento diario de estos, así dice que su encargado (el maestro de Capilla) era el máximo responsable y debía vivir con ellos y gestionar sus rentas.

Este responsable debía de darles al menos dos lecciones de música diarias, pudiendo aumentar este número según apremiara la necesidad.

Da una especial importancia a la formación religiosa de sus componentes, en el aprendizaje de la doctrina, buenas costumbres y especial mención al rezo del Rosario nocturno y a la preparación de la Primera Comunión.

Debían repasar los cantos de la misa por la mañana y por las tardes y se daba mucha importancia a la puntualidad, silencio y recogimiento cuando se dirigían a la iglesia.

Llama la atención en el documento la vigilancia que se debía tener en cuanto al aseo personal de los niños, así como sus obligaciones de orden y normas para evitar sus distracciones en el estudio.

En todo el escrito no hace mención alguna de actividades donde se insinúe actividad alguna de danza, centrándose sus esfuerzos en el estudio y perfeccionamiento de la actividad coral.

- Vestidos:

La indumentaria era especial cuando realizaban sus actos, así, y citando a Bertos Herrera (10), a diferencia de los de la catedral de Sevilla ("que llevaban traje galonado de oro, calzón corto, medias y zapatos blancos, y sombrero plumado con el ala levantada") y de Toledo ("hábito negro y sobrepeliz blanco, cambiando de uniforme al realizar la danza"), los de Granada llevaban "desde los primeros (años) de su fundazion... Lobas (manto) de paño encarnado con caudas (colas) largas, Bonetes del mismo color y paño y sobrepellices" (Real Cédula sobre Ceremonias traje de los Seises de la Capilla Real. Archivo Catedral. Legajo 1, pieza 90).

- Danzas:

Bertos Herrera (11) apunta la poca importancia que se le dio a la ejecución danza en los deberes de los Seises granadinos (actividad reservada a profesionales); así tomaremos como referencia las danzas de la capital Hispalense.

A principios del S. XVII, en Sevilla, se dejó de bailar en el recorrido de la procesión del Corpus Christi, reduciéndose esta actividad al altar mayor.

Los orígenes de estas danzas de 1613, se aplicaron en 1654 a la Octava de la Purísima Concepción, y por sus símbolos apuntan a la eucaristía.

Según esta autora, los pasos que forman estos bailes son fundamentalmente círculos, cruces y S doble, pudiendo simbolizar el círculo la Hostia Santa, las Cruces la Pasión de Cristo y la S doble las iniciales del Santísimo Sacramento. Las figuras formadas tienen un tiempo fijo, ajustándose al villancico.

Estos pasos son:

Cadena grande o doble
Cadena chica o sencilla
Calado de a ocho con dos eses
Calado de a ocho sencillo
Calado a diez sencillo
Cruz Palmada
Cruz de frente
S grande o doble
Alas

- Curiosidades:

Siguiendo las investigaciones de Gonzalo Roldán Herencia (12), según las Constituciones Catedralicias (f.95-112), el sueldo de un los Seises (infantillos) era de 35 ducados, a los que se le sumaban 5 fanegas de trigo y a diferencia de otros cargos (como el Maestro de Capilla, Organista,...) no solían cobrar ningún sobresueldo, pero si pagas extraordinarias en días especiales (día del Corpus,...). Para comparar, diremos que un Maestro de Capilla cobraba 200 ducados y 15 fanegas de trigo, a lo que se sumaban 12 ducados y 2 fanegas más como sobresueldo (en compensación a la responsabilidad de cuidar a los niños y vivir con ellos) mas 12 ducados que se le asignaba por otros méritos, con un total de 2910´72 Reales de Vellón.

Hamilton (13) nos cuenta que hacia mitad del siglo XVII en España, una docena de huevos solía costar 1,88 Reales de Vellón, una hogaza de pan de aproximadamente un kilo 0.64 Reales, una libra de arroz valía 1,06 Reales (una libra corresponde con 460,10 gramos) y una arroba de aceite de oliva 27,42 Reales (una arroba equivale a 12,55 litros).

Comparando el sueldo con la valía de precios, en realidad los sueldos de estos niños eran ridículos, pero debemos tomar en cuenta (como ya lo hemos señalado) que la manutención de estos corría a cuenta del cabildo, responsable de la salud, educación, doctrina, comida y alojamiento, y que estos sueldos se destinaban principalmente a ropa. La administración de los bienes era responsabilidad de un tutor (normalmente el Maestro de Capilla).

Llama la atención un suceso ocurrido a principio de la década de los 30 del siglo XVIII y estudiado por Bertos Herrera (14) sobre la indumentaria de los infantes de la Capilla Real y de la Iglesia Catedral; el hecho es que en aquel tiempo, los primeros cambiaron su vestimenta apostando por unos hábitos rojos, al igual que los de la Catedral, prestándose así a confusión entre ambas Capillas, que pese a ser las dos fundaciones regias, eran independientes en todo (Cabildo, normativa, Capillas Musicales...). Todo desembocó en una queja formal al Rey a fecha de 13 de Julio de 1734, por parte Catedralicia, y el mandato de que la Capilla Real volviera a sus antiguos uniformes (hábito negro, al estilo del de Toledo) por tradición.


NOTAS:

1. Roldán Herencia, Gonzalo: Granada en época de J.S. Bach. Conferencias pronunciadas con motivo de la conmemoración del 250 aniversario de la muerte de J.S. Bach. Asociación de Amigos de la Orquesta Ciudad de Granada. Granada. 2001

2. Brenet, Michel: Diccionario de la música. Histórico y Técnico. Iberia. S.A 3ª Edición Barcelona 1976.

3. López Caló, José: La Música en la Catedral de Granada en el Siglo XVI. Granada. Fundación Rodríguez Acosta. 1963. 2 vols.

4. Brenet, Michel: Obra Citada.

5. López Caló, José: Obra Citada.

6. Bertos Herrera, Mª del Pilar: Los Seises en la Catedral de Granada. Caja Provincial de Ahorros de Granada. 1988.

7. López Caló, José: Obra Citada.

8. Martín Moreno, Antonio: Historia de la Música Andaluza. Sevilla. Biblioteca de la Cultura Andaluza. 1985.

9. Bertos Herrera, Mª del Pilar: Obra Citada.

10. Bertos Herrera, Mª del Pilar: Obra Citada.

11. Bertos Herrera, Mª del Pilar: Obra Citada.

12. Roldán Herencia, Gonzalo : Obra Citada.

13. Hamilton Earl: War and Prices in Spain (1651-1800). Nueva York. Russell and Russell. 1969.

14. Bertos Herrera, Mª del Pilar: Obra Citada.

 

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