La
sociedad en la que nos ha tocado vivir presenta un panorama en el
que, después de haber finalizado unos estudios que no parecían acabar
nunca, debemos enfrentarnos a un desempleo del que resulta muy dificil
salir, y cuando lo conseguimos, nos vemos atrapados en trabajos inestables,
mal pagados, y ante los cuales nos vemos obligados a dejar la dignidad
en la puerta, y a pesar de ello debemos sentirnos afortunados y agradecidos
a la vez que debemos afrontar alquileres demasiado caros o hipotecas
imposibles. Ante esta situación, en nuestro intento de alcanzar la
paz espiritual, nos vemos bombardeados por anuncios de televisión
que nos ofrecen el producto cosmético que nos proporcionará la belleza
y la juventud eternas, productos adelgazantes para mejorar una figura
que no necesita ser mejorada, o complejos vitamínicos que prometen
ayudarnos a afrontar el tedio de nuestra vida diaria como si fuera
una fiesta. Es entonces cuando vamos corriendo a la farmacia en busca
de "...algo para mi cara, algo para mis nervios... ¡¡dame algo por
favooor...!!", en definitiva, algo que llene el vacío que tenemos
dentro.
Puede que
gran parte de nuestro problema sea que no sabemos detenernos a escuchar,
observar, y apreciar nuestra situación personal. Esta ansiedad ha
dominado a la raza humana desde el principio de los tiempos, por este
motivo, el hombre ha intentado darle solución de diversas formas.
Una de ellas, y hasta ahora la más efectiva, es un fenómeno que ha
estado ligado al hombre desde el principio de su existencia: la música.
En la antigua
Grecia, la música era considerada como "...medicina del alma... ya
que los griegos creían en una interrelación psicosomática..." (Fubini,
E., 1999) ejercida por la música. Este pensamiento fue secundado por
los primeros padres de la Iglesia, como San Clemente de Alejandría,
que atribuía al canto un gran poder curativo ya que -según él- la
música tiene "...poder para instaurar armonía entre elementos..."
(Fubini, E.,1999). En esta época se atribuye también a la música la
propiedad de endulzar y tranquilizar el espíritu, por esta razón -según
San Juan Crisóstomo (S. V )- "...hombres y mujeres, agricultores y
marineros, procuran aliviar la fatiga que les produce su trabajo con
un canto, ya que el espíritu soporta más fácilmente las asperezas
y dificultades si escucha una melodía o un canto..." (Fubini, E.1999).
Esta teoría
continuó vigente en el Barroco, ya que en ésta época, gracias al conocimiento
científico de la naturaleza sonora, el objetivo principal radicaba
en obtener el mayor efecto sobre el espíritu del oyente a través de
la música.
Durante
los siglos XVIII y XIX la fusión de música, teatro y espectáculo proporcionados
por la ópera, la convirtieron en el medio perfecto para deleitar y
divertir el espíritu del hombre. Bien conocido es el caso de Felipe
V que encontró efectos terapéuticos en la audición de arias, lo cuál
"...le alejaba de la inoperatividad y de la abulia que le dominaban;
entonaba, en suma, su cuerpo, elevaba su espíritu, le prestaba una
suerte de cobertura psicológica para sus decisiones..." (de la Flor,
F.). Esta
época se caracteriza por la crédula virtualidad que se atribuía a
la música, no faltan historias como la que dotaba a la tarantela de
propiedades curativas contra las picaduras venenosas.
Las teorías
y creencias que el hombre ha desarrollado sobre el poder curativo
de la música a lo largo de la historia tienen su fundamento científico.
Dicho fundamento se basa en que "...los sonidos vibrantes forman patrones
y crean campos de energía de resonancia y movimiento en el espacio
circundante. Nosotros absorbemos estas energías y ellas sutilmente
alteran nuestra respiración, pulso, presión arterial, tensión muscular,
temperatura de la piel y otros patrones rítmicos internos" (Ospino,
A. 2001).
Efectos
de la música sobre el Organismo
El fundamento
fisiológico de la terapia musical radica fundamentalmente en el aumento
que experimentan los niveles de endorfinas ("sedantes naturales
de cerebro") y el descenso de los niveles de hormonas responsables
del estrés (adrenalina y noradrenalina) que se produce en el organismo
cuando "producimos" o escuchamos música, además la música posee la
capacidad de mejorar el sistema inmune ya que un estudio científico
realizado en la Universidad del Estado de Michigan reveló "....que
escuchar 15 minutos de música, incrementaba los niveles de Interleuquina
1 en la sangre..." (Ospino, A. 2001). Dicha sustancia es una citoquina
fundamental para el sistema inmune ya que participa muy activamente
en las funciones de defensa del organismo.
El corazón
humano está muy ligado a la música ya que un ritmo rápido provoca
un aumento de las pulsaciones y un ritmo lento produce una disminución
de las pulsaciones, por esta razón la música que ejerce como relajante
natural presenta ritmo lento ya que crea menor tensión.
También
sabemos que la música alta puede aumentar varios grados la temperatura
corporal mientras que la música suave y de ritmo cadencioso la disminuye.
La música
influye en la conductividad eléctrica del cuerpo humano, este hecho
se ha comprobado registrando mediante galvanómetros los cambios en
la resistencia eléctrica de la piel, manifestándose como un crecimiento
en las fluctuaciones del índice psicogalvánico.
Otro de
los efectos de la música sobre el organismo es la disminución de la
tensión muscular que produce la música con frecuencias entre 40-60
hertz, lo que se conoce como Terapia Vibroacústica, muy empleada en
procesos de dolores musculares.
Bajo la
influencia de la música se produce un aumento de la memoria y de la
capacidad de aprendizaje, lo que proporciona buenos resultados en
niños que presentan problemas de aprendizaje. Este efecto es debido
al aumento de concentración que experimenta el individuo mientras
escucha música, esta reacción se conoce como "Efecto Mozart". Esta
nomenclatura proviene de una investigación realizada en California
a mediados de los noventa en la se evaluó los efectos de la música
de Mozart en los estudiantes. "...Frances H. Rauscher, Ph. D. y sus
colegas condujeron un estudio en el cuál treinta y seis estudiantes
no graduados del departamento de Psicología alcanzaron entre 8 y 9
puntos más en el Spatial I Q Test (parte de la escala de inteligencia
de Stanford-Binet) después de escuchar 10 minutos la Sonata para
dos pianos en D mayor ( K.448) de Mozart" (Ospino, A. 2001). Gracias
a estos estudios los científicos concluyeron que la música "...ayuda
a organizar los patrones de descarga de las neuronas en la corteza
cerebral, especialmente favoreciendo los procesos creativos del hemisferio
derecho asociados con razonamiento espacial temporal, y en definitiva
el escuchar música actúa como un ejercicio para facilitar las operaciones
asociadas con funciones cerebrales elevadas" (Ospino, A. 2001).
Además
de los efectos mencionados anteriormente, se ha demostrado que la
musicoterapia disminuye los efectos locales de la quimioterapia y
disminuye la ansiedad observada en pacientes que han sufrido infarto
de miocardio.
El sector
de población que presenta edad más avanzada es particularmente propenso
a la ansiedad y a la depresión, especialmente aquellos que viven en
residencias para la tercera edad. En estos casos, la música es un
excelente medio que proporciona diversión, relajación y una excelente
oportunidad de inserción social para la persona, también se ha observado
que la música disminuye la agitación que presenta la enfermedad de
Alzheimer.
Numerosos
estudios científicos han demostrado que la personas mayores que tocan
un instrumento musical presenta una salud física y mental más fuertes
que las que no tocan ningún instrumento.
El autismo
es una enfermedad en la que ejerce efectos muy positivos la musicoterapia
ya que el contacto con la música ha capacitado a personas que sufren
autismo a relacionarse con la sociedad.
En el caso
de pacientes que presentan problemas con drogas de abuso, esquizofrenia,
paranoia, desórdenes de personalidad, y ansiedad, mejoran su participación
y su relación social a través de la música, ya que entre otras cosas,
la música permite al paciente expresar sus sentimientos.
Dejando
a un lado las enfermedades, hay que destacar la importancia del efecto
que ejerce la música en el embarazo, ya que numerosos trabajos de
investigación han demostrado que las mujeres embarazadas necesitan
menor medicación para el dolor si entran en contacto con la música
durante esta etapa, especialmente si la música escuchan está asociada
a experiencias positivas para la madre. Una de las razones radica
en la estimulación rítmica que mejora los niveles de endorfinas en
el organismo de la madre.
Incluso
hay mujeres que seleccionan diferentes estilos musicales para cada
etapa del embarazo, seleccionando piezas más rápidas durante las etapas
más difíciles que se convierten en un acompañamiento natural durante
esta fase.
Además
de ejercer influencia sobre la mujer embarazada, la música también
ejerce efectos beneficiosos sobre el niño, ya que, "... mientras se
encuentra en el útero reacciona a los sonidos con movimientos corporales
y con alteraciones en el ritmo de los latidos de su corazón, el ritmo
continuo del corazón del la madre acompaña al bebé durante el embarazo
y el escucharlo posteriormente, continuará causándole placer..." (Gallego,
M. 2003).
Después
del nacimiento, la madre es la primera persona que le canta al niño,
de esta manera lo aproxima a la música a la vez que le transmite el
sentido del ritmo gracias al balanceo, de esta forma establece un
vínculo afectivo muy íntimo con la madre.
Con el
canto de la nana, el niño irá acumulando conocimientos que le serán
muy útiles para poder integrarse en el grupo al que pertenece, a la
vez que le posibilita desarrollar su coordinación rítmico-motriz,
de la memoria auditiva, de la expresión rítmica y corporal.
A medida
que el niño crece, la canción se convierte en una parte integrante
de sus juegos, constituyendo un "...rito introductorio dramático (juegos
teatralizados) o de ejercitación en la futura vida adulta ( imitación
de los gestos de los adultos en el trabajo)..." (Gallego, M. 2003).
Terapia
y Música
Con el
tiempo el uso de la música con fines terapéuticos ha aumentado su
importancia, actualmente, "...la musicoterapia se basa en las interacciones
entre el paciente y el musicoterapeuta a partir de los sonidos..."(
Herrendorf, O. ), y se realiza principalmente "...utilizando inicialmente
como herramienta el mundo sonoro musical en el cuál esta persona estuvo
inmersa..." (Herrendorf, O.) ya que es fundamental respetar la experiencia
cotidiana del individuo y su inserción en la cultura.
"...Las
sesiones se realizan con instrumentos musicales de fácil manejo ,
también se dispone de un equipo de grabación y un reproductor, ya
que la posibilidad de escuchar lo que surja durante la sesión es importante..."
(Herrendorf, O).
En las
sesiones de musicoterapia se pueden realizar diversas técnicas, según
las necesidades que presente el paciente:
- Aprender
a tocar un instrumento: esta técnica se emplea para potenciar el
desarrollo de las habilidades motoras, lo que resulta beneficioso
para personas que sufren retrasos en su desarrollo físico, así como
también es beneficioso para personas que sufren daño cerebral. Esta
técnica es empleada como ejercicio de control de los impulsos y
de cooperación en grupo.
- Cantar:
es otra técnica muy empleada para desarrollar la articulación, el
ritmo y el control de la respiración, así como también ejerce un
efecto antidepresivo a la vez que relajante.
- Recordar
letras de canciones y melodías es un ejercicio de memoria muy útil
para pacientes que presentan desarrollo intelectual bajo o problemas
de memoria.
- Escuchar
música es una excelente forma de desarrollar la capacidad de atención.
El efecto ejercido por la audición de fragmentos musicales específicos,
previamente seleccionados recibe el nombre de musicoterapia pasiva,
a diferencia de la musicoterapia activa, que se caracteriza por
la participación ya sea en la producción musical o expresión corporal
de la música.
"...La
musicoterapia pasiva de tipo prointelectiva está dirigida a contrarrestar
el efecto negativo del estrés, tanto desde el punto de vista de la
ansiedad percibida por el sujeto como por el desempeño de sus capacidades
intelectuales, tomando en cuenta que también los procesos cognoscitivos
(atención, memoria, concentración) resultan afectados ante un grado
elevado de ansiedad o estrés..."(Rodriguez,M. y col, 1997).
Aunque
como he mencionado anteriormente, la música de la terapia debe ser
cercana al ambiente del paciente, a continuación adjunto una lista
de obras clásicas y su empleo aconsejado:
- Insomnio:
- Nocturnos
de Chopin: op. 9 nº3; op.15 nº22;
- Preludio
para la siesta de un fauno de Debussy
- Hipertensión:
- Las
cuatro estaciones de Vivaldi
- Serenata
nº13 en Sol Mayor de Mozart
- Depresión:
- Concierto
para piano nº 5 de Rachmaninov
- Música
Acuática de Haendel
- Concierto
para violín de Beethoven
- Sinfonia
nº 8 de Dvorak
- Dolor
de Cabeza:
- Sueño
de Amor de Listz
- Himno
al Sol de RimsKy-Korsakov
- Dolor
de Estómago:
- Concierto
de Arpa de Haendel
- Concierto
de Oboe de Vivaldi
- Energética:
- Migrañas:
- La
Canción de la Primavera de F. Mendelhsohn
- Humoresque
de A. Dvorak
- Un
Americano en París de G. Gershwin."
(Ospino, A. 2001)
La aplicación
de la musicoterapia posee un amplio radio de acción, y ha demostrado
ser muy eficaz en los problemas de estrés, o para prevenir su aparición,
ayudando al individuo a recuperar niveles óptimos de bienestar, por
este motivo es evidente que la ansiedad y depresión que domina a la
sociedad actual puede solucionarse con más facilidad de la que creemos,
y por si alguien duda todavía de lo que he expuesto anteriormente,
solo tiene que observar el semblante de felicidad que acompaña constantemente
a los músicos, y compararlo con el que ofrecen las personas que se
dedican a otra profesión.
Bibliografía:
- De la
Flor, F.R.
El canto catártico: el teatro músico como utopía de la obra de arte
total en la ilustración española (15,24,29).
- Fubini,
E.
La Estética Musical desde la Antigüedad hasta el siglo XX Alianza
Editorial 1999 ( 66, 68, 84, 86, 163).
- Haun
M.
Effect of music on anxiety of women awaiting brast biopsy Behavioral
Medicine 2001
- Herrendorf,
O.
Musicoterapia en las adicciones (Presentación general) psicoadic
- Ospino
Acevedo, A.
Música como terapia. abcmedicus 2001.
- Rodríguez
Martínez, J. y col.
Musicoterapia. Una modalidad terapéutica para el estrés laboral.
Rev Cubana Med Gen Integr 1997; 13(6):538-43
- Turner,
J.
Music therapy. Gale Encyclopedia of Alternative Medicine, 2001.
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