REVISTA TRIMESTRAL ON - LINE
NÚMERO 1
OTOÑO 2003

Edita: Asociación Músico - Coral 'Schola Corpus Christi' de Granada
Diseño: Josquin Web Design
ISSN: 1696-8255
sequentia@retemail.es

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

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MÚSICA E INTERMEDIALIDAD
Joaquín López González
josquin@retemail.es

El pasado mes de Junio de 2003 se celebró en la ciudad alemana de Saarbrücken un congreso bajo el título "Vanguardia española e intermedialidad: artes escénicas, cine y radio". En dicho encuentro se analizó "la actitud de la literatura de vanguardia frente a los recursos expresivos y comunicativos que ofrecían tanto los diferentes géneros musicales como los nuevos medios técnicos del cine y de la radio". Comunicaciones en torno a Falla y su universo escénico, la zarzuela y el cuplé, el jazz, la dimensión estética y literaria del baile, entre otras cuestiones, manifestaron la importancia de establecer relaciones 'intermediales' en los estudios sobre la música del siglo XX.

Poco después, en Agosto de este mismo año, el profesor Román Gubern reunió en El Escorial (Madrid) a un plantel de especialistas de diversos ámbitos, con objeto de la celebración del Curso "Creación artística e intermedialidad". Sin embargo, en este segundo acontecimiento, la música quedó relegada a un papel extremadamente secundario. Ante la ausencia de la directora de cine Manané Rodríguez, la organización invitó al profesor José Luis Fecé a una mesa redonda en la que se planteó la importancia de la música en el cine. Según Fecé, "la conexión del cine contemporáneo con los espectadores y con sus hábitos de consumo está plenamente determinada por la música", hasta tal punto que se ha llegado a una crisis en el concepto de banda sonora original, en favor de la inserción de canciones de moda en las películas. Aunque este argumento resulta más que discutible, no cabe duda de la importancia 'comercial' que la música cinematográfica ha adquirido como fenómeno de masas, incluso por encima de su primigenia función incidental.

Desde hace algunos años el término 'intermedialidad' se ha ido incorporando en los estudios sobre comunicación y cultura de masas. Con él se pretende explicar y analizar las influencias e interacciones producidas en el universo mediático. El estudio de estas interacciones se inició en el ámbito anglosajón y comienza a introducirse en el mundo académico español, especialmente en el terreno de las Ciencias de la Información, la Comunicación y la Sociología. Sin embargo, la musicología española permanece a las puertas, con mucho terreno aún por transitar en este sentido, mientras la realidad musical y audiovisual contemporánea se desarrolla infinitamente, a través de la hibridación de técnicas y la diversificación de soportes, culminando en el inmenso 'torrente multimedia' que ofrece Internet.

1. Un poco de historia

El término "intermedia" fue acuñado hacia 1966 por el artista Fluxus Dick Higgins para referirse a "un nuevo lugar de expresión del arte situado entre los distintos medios" (VEGA, A., p. 703), pero el fenómeno que designa no es en absoluto una revelación de la vanguardia del siglo XX. La música constituye, casi desde su origen, una forma intermedial de acción humana. Las principales teorías en torno al nacimiento de la música la ubican dentro de manifestaciones rituales primitivas, en las que música, danza, arquitectura megalítica, escultura votiva y visualidad se integraban un espectacular 'todo'.

En la Antigua Grecia, el concepto de música englobaba "un conjunto de actividades de lo más diverso, aún cuando todas ellas se integraban en una única manifestación (...): sobre todo la poesía, aunque también la danza y la gimnasia" (FUBINI. E. p. 38). También el Cristianismo ha buscado, desde sus orígenes, la integración de las artes para establecer una conexión emotiva cercana y verosímil con el creyente. La Liturgia siempre ha pretendido revivir los hechos históricos: la propia Misa era en sí un drama, al que se unían la música y las artes visuales (e incluso los olores). Según testimonios del s. IV, en la Liturgia Palestina, la celebración de la Semana Santa se llevaba a cabo en los mismos lugares y a la misma hora en que tuvo lugar la Pasión de Cristo. Esta práctica pasó en el s. V a Roma, donde se llegó a construir una réplica monumental de Jerusalén. La música debía estar presente en todos estos rituales, cuyo desarrollo posterior dio lugar a los "Dramas Litúrgicos", que gozaron de gran popularidad en la Edad Media.

La llegada del Barroco Musical está, en buena parte, ligada al nacimiento del 'melodrama'. La llamada 'Camerata Florentina', que se reunía en el palacio del Conde Bardi, y de la que formaban parte, entre otros, Giulio Caccini, Jacoppo Peri y Vicenzo Galilei, propugnó a finales del siglo XVI el nacimiento de un nuevo espectáculo, la 'opera in música', una obra teatral en la que se combinaban el soliloquio, el diálogo, la acción, la escenografía y, como elemento de conexión, la música continua. Con la ópera se pretendía recuperar el verdadero espíritu de la tragedia clásica, si bien los florentinos no pudieron basarse en ningún modelo musical griego, pues no nos han quedado apenas restos de música escrita de la Antigüedad.

La interacción entre la música y el resto de las artes llegó a su culminación en el Barroco. La música co-actúa con un sinfín de artes visuales en el fenómeno de la 'fiesta barroca', que comienza a ser objeto de importantes investigaciones en el terreno de la musicología. Por otra parte, la llamada 'retórica musical' supuso la interacción de dos lenguajes nunca del todo disociados: la música se incauta de los recursos de la retórica y la poesía para llegar a la perfecta descripción de los afectos humanos y de la Naturaleza. En torno a estas cuestiones, el profesor Martín Moreno ha publicado recientemente un artículo, donde además se relaciona la teoría de los afectos con el ámbito de las artes plásticas a través de la 'fisiognómica' (MARTÍN MORENO, A., pp. 340 y ss.).

2. Música y pintura

No podemos en este artículo detenernos en todas las interacciones que, a lo largo de la historia se han producido entre dos medios tan afines como la música y la pintura. En principio, como sabemos, ambas artes están basadas en la vibración (del aire y de la luz respectivamente) como fuente de energía, y han sido muchos los artistas que han querido asociar ambos lenguajes.

EL BOSCO: "Infierno" del Tríptico del "Jardín de las Delicias" (Museo del Prado, Madrid)La iconografía musical se a ocupado, en cierto modo, de estudiar la influencias de la música sobre la pintura, aunque desde una perspectiva casi exclusivamente organológica. Sin duda, éste no es el objeto de mi disertación, sino más bien la manera en que el pintor ha sentido la fuerza de atracción de la música y la ha expresado a través de su arte. Resulta paradigmático el caso del visionario y delirante Hyeronimus Bosch 'El Bosco' (ca. 1450 - 1516), quien imaginó el infierno como un espantoso espectáculo musical: "El ojo mira las imágenes con estupor. Ve a un grupo de condenados colgar boca abajo de las cuerdas de un arpa, atados al traste de un laúd, confinados dentro de un tambor o un pífano gigante, sodomizados con una flauta de madera, tatuados en sus nalgas con neumas de una monodia gregoriana. A los condenados los rodean otros hombres y mujeres. Cantan en el cuadro desnudos y desorbitados. Cantan para mitigar el espanto. El ojo no es inocente. Mira como si estuviera en el interior de ese cuadro profético pintado por El Bosco: El infierno musical" (GILBERT, A.).

El pintor alemán Phillip Otto Runge (1777 - 1810) coincidió con la intención de Wagner (y más tarde de los Simbolistas) de llegar a una 'Obra de Arte Total' (Gesamtkunswerk) basada en el concepto de ritmo. Novalis había dicho que "toda forma divina es ritmo", y Runge definió sus cuadros como "símbolos del ritmo eterno del Universo", ritmo que se encuentra en la Naturaleza, en la música y, por supuesto, en las artes plásticas. Este planteamiento, cuyo origen está en el mundo antiguo (desde los Pitagóricos), lleva a Runge a reflexionar Philipp Otto Runge: "La Mañana", 1808 (Hamburger Kunsthalle)sobre la relación entre las artes figurativas y la música, la analogía entre los colores y los tonos, así como las relaciones entre la geometría y el arte. El gran proyecto de su vida fue un ciclo de cuatro grandes lienzos alegóricos sobre "Las horas del día", del que nos ha quedado una serie de dibujos preparatorios en los que se manifiesta claramente esa aspiración de una correspondencia perfecta entre la Naturaleza, el dibujo, el ritmo, la música y la geometría. Este ciclo no sólo simboliza las horas del día, sino que también encontramos referencias a las estaciones, las edades de la vida, las épocas de la humanidad, figuras de la mitología y la religión... y, finalmente, a la vida y la muerte de los colores. Goethe consideraría estos dibujos como "suficientes para volverle a uno loco, absurdos, hermosos". El ciclo de "La Horas del día" fue concebido por Runge como un conjunto artístico que habría de ubicarse en un edificio especial de carácter sagrado, proyectando además todo el conjunto como una obra poética abstracta, pictórica y fantástico-musical acompañada de coros. Nada de eso llegó a realizarse, Runge tan sólo dejó prácticamente terminado el lienzo de "La Mañana" y, en su lecho de muerte, pidió que se destruyera.

3. Música y Literatura

El siglo XIX nos ofrece diversos ejemplos de interacción musical. Una de las principales características de la música romántica es la influencia que sobre ella ejercieron otras manifestaciones artísticas, especialmente literarias: juegos de relación como 'poema sinfónico', 'música programática', 'drama musical' o 'pieza de carácter', proliferan en ese contradictorio caleidoscopio que llamamos Romanticismo Musical. Mientras por un lado se ensalza la música instrumental por su carácter a-semántico, capaz de expresar lo que no se puede decir con palabras ni imágenes y de elevar la música a la categoría de "verdadera filosofía" (SCHOPENHAUER, A, p. 209); por otra parte, la ópera y el lied (canción) se sitúan a lo largo del siglo como géneros preeminentes.

Precisamente el lied se considera a principios del siglo XIX como el género ideal de composición, ya que funde las dos actividades artísticas más apreciadas por los románticos: la música y la poesía, todo ello además envuelto en un carácter doméstico, intimista. Compositores como Schubert o Schumann constituyen una verdadera generación de 'músicos - poetas' que, además de poner música a las creaciones de los grandes literatos contemporáneos (Goethe, Müller, Schiller...), conciben sus propios poemas. Resulta significativa, asimismo, la manera en que Franz Schubert da otra vuelta de tuerca al trasladar la influencia del lied al ámbito de la música instrumental. En el Quinteto en La mayor op. 114 'La Trucha' (1819), compuesto para piano, violín, viola, violonchelo y contrabajo, Schubert inserta entre el Scherzo y el Finale un movimiento adicional (Andantino): se trata de un tema con variaciones sobre la melodía del lied "Die Forelle" ("La trucha"), fechado en 1817 y escrito sobre poema de Christian F.D. Schubart.

Desde la perspectiva inversa, también abundan los casos en que la música ha influido sobre la literatura. Uno de los más interesantes, ubicado en la cultura renacentista española, es el extraordinario poema que Fray Luis de León dedica al músico ciego Francisco Salinas, autor del famoso tratado "De Musica Libri Septem" (1577). Se produce aquí una llamativa interacción entre los terrenos de la música, la poesía y la filosofía neoplatónica. "El poema se inicia con una descripción del efecto que la música de Salinas produce en el poeta, que lleva a su alma al recuerdo de su origen y la remota contemplación de Dios: el músico divino cuya música es el universo" (JONES, R. O., p. 164).

4. Música y Radio

Como explica Ana Vega, por las características propias del medio y desde los inicios estables de éste en la década de 1920, la música ha jugado un papel fundamental en la radio. "Desde el primer momento la música tuvo un elevado porcentaje de horas en las emisiones, especialmente con transmisiones en directo hasta la entrada de la década de los 50, en repertorio muy centrado en la música ligera, pero sin dejar por ello de mantener un puesto relevante el apartado de la clásica. Muchas fueron las emisoras que crearon sus propias orquestas y coros" (VEGA, A., p. 706). Sin duda, el aspecto más interesante es la introducción de un tercer protagonista: el teatro o, mejor dicho, el radio-teatro, el género que abre las puertas a la intermedialidad en la radio y que convierte a este medio en un fenómeno de masas.

Pedro Barea ha estudiado la relación que unió al dramaturgo Bertold Brecht con el mundo de la radio. "Brecht fue un creador inquieto y despierto ante las innovaciones expresivas de la época, y utilizaría con frecuencia la radio para su obra primera. Hizo adaptaciones de clásicos (como las haría Orson Welles): Macbeth en 1927, en Berlín. Hamlet en 1931, Berlín... Atraería muy pronto al compositor Kurt Weill, y músicos como Eisler, Dessau o Hindemith son sus colaboradores, con lo que aprovechaba un recurso más en su obra radiofónica" (BAREA. P, 1998).

No hay duda de que la música debió jugar un papel fundamental en la configuración de los seriales radiofónicos, sin embargo, existe un enorme vacío en los estudios musicológicos dedicados a este tema. Esperemos que la tesis de Julio Arce sobre la música en Unión Radio siente las bases en nuestro país de una bibliografía histórica en torno a la relación música - radio en España.

Fue en Unión Radio donde, pocos días después de proclamarse la II República, comenzó a emitirse el radio-drama del comediógrafo, novelista y periodista Tomás Borrás Bermejo (1891-1976) "Todos los ruidos de aquel día", una de las propuestas más originales de la historia de la radio española y "una de las primeras piezas radiofónicas en las que los artificios sonoros alcanzaban presencia fundamental en una radio incipiente, en directo, apenas sin auxilios grabados" (BAREA, P., 2002). En plena efervescencia cultural, el Madrid de la República dio lugar a esta irrepetible sinergia: al servicio de Borrás estaban los músicos Salvador Bacarisse (Director Artístico), Felipe Briones (Director Musical) y Conrado del Campo (Notas Musicales).

5. Música y cine

La música resulta ser uno de los elementos más descuidados en el conjunto de estudios dedicados al cine. Esto se debe a que la musicología aún no ha entrado de lleno en este terreno, mientras que sí lo han hecho los críticos o expertos en comunicación audiovisual. Como indica Colón Perales: "la música es un factor fundamental en los procesos de proyección / identificación que cimientan el poder de seducción del cine, una presencia emotiva que, a través de los medios que le son propios, inserta en la experiencia de visión de la película su abstracto mensaje" (COLÓN C., p. 4). La música construye la experiencia de realidad emocional de hecho cinematográfico, erigiéndose, como antes lo habían hecho otras representaciones sagradas o profanas, en una mediación afectiva.

El estudio de la música cinematográfica o -según Michel Chion- la 'música en el cine' constituye un terreno en auge en la actualidad y resulta excesivamente amplio como para resumirlo en este breve capítulo. Un trabajo de Víctor León de reciente publicación pretende ser "ese primer paso para toda aquella persona que sienta interés por conocer la música cinematográfica desde un punto de vista muy básico y general" (LEÓN, V., 11). Para lectores ya iniciados, considero imprescindibles tres recomendaciones bibliográficas clásicas y muy distintas entre sí: EISENSTEIN, ADORNO y CHION.

CHAPLIN: "Luces de Ciudad"Por otra parte, merece ser citado un ejemplo de interacción a la inversa, es decir, de influencia del cine en la música, en este caso, en el teatro musical. Se trata de un caso español y -de nuevo- producto de la notable generación intelectual de la II República. Como explica Christiane Heine, la crisis política y económica de la época había afectado notablemente al arte musical. En una Conferencia Nacional sobre música celebrada en 1931 se responsabilizó de la decadencia musical del momento "al cine sonoro, la radiodifusión y el disco". Se llegó incluso a proponer la prohibición de la exhibición cinematográfica en locales de titularidad pública, así como la "obligación de todos los empresarios de cines sonoros de dar empleo a grupos orquestales subvencionados por el Estado". Ninguna de estas propuestas fructificó, ya que las nuevas generaciones de músicos manifestaron su entusiasmo por los medios audiovisuales y la Junta Nacional de Música, con Oscar Esplá a la cabeza, orientó sus objetivos a "proteger a los profesores de orquesta" y a "estimular la ópera nacional" (HEINE, C., pp. 1 - 6). En este contexto de debate, suscitado por la problemática introducción del cine sonoro, surgió una nueva propuesta escénico - musical: la ópera cómica en tres actos "Charlot" (1933), con música de Salvador Bacarisse y libreto de Ramón Gómez de la Serna (ambos precisamente colaboradores de Unión Radio), basada en la película "Luces de la ciudad" (1931) de Chaplin.

Sólo se han citado aquí algunos ejemplos, quizá de manera caótica y dispersa, de interacciones entre la música y otros medios de creación y comunicación, pero el camino queda abierto. La revista digital "Sequentia", que ve la luz en éste primer número con el subtítulo "Música e intermedialidad", tiene ante sí el apasionante reto de descubrir y establecer otras muchas conexiones que ayuden a desoxidar una disciplina (la musicología), aún anquilosada en modelos enclaustrados, pese a la constante (y ya casi manida) alusión a la interdisciplinariedad.


BIBLIOGRAFÍA

  • ADORNO, T. W. / EISLER, H. El Cine y la música. Madrid: Fundamentos, 1981.
  • BALSEBRE, A. Historia de la radio en España, 2 v. Madrid: Cátedra, 2001-2002.
  • BAREA, P. "El itinerario ibérico de un autor radiofónico llamado Bertolt Brecht". Zer (Bilbao), 5 (1998), http://www.ehu.es/zer/zer5/12barea.html
  • _________. "70 años de "Todos los ruidos de aquel día" de Tomás Borrás". Zer (Bilbao), 12 (2002), http://www.ehu.es/zer/zer12/barea12.htm
  • COLÓN PERALES, C. / INFANTE DEL ROSAL, F. / LOMBARDO ORTEGA, M. Historia y teoría de la música en el cine: presencias afectivas. Sevilla: Alfar, 1997.
  • CHION, M. La música en el cine. Barcelona: Paidós, 1997.
  • EISENSTEIN, S. M. El sentido del cine. México: Siglo XXI Editores, 1986.
  • FUBINI, E. La estética musical desde la Antigüedad hasta el siglo XX. Madrid: Alianza, 91999.
  • GARITAONANDÍA, C. La radio en España: de altavoz musical a arma de propaganda. Madrid: Siglo XXI de España, 1988.
  • GILBERT, A. "El infierno musical". Revista Clásica - Arte y cultura, 136 (1999), http://www.revistaclasica.com.ar/99-12/nota06.htm
  • HEINE, C. "Charlot de Ramón Gómez de la Serna con música de Salvador Bacarisse: el nuevo género de la ópera cómica española". Revista de Musicología (Madrid), XXI, Nº 1 (Junio, 1998), p. 1 - 27.
  • JONES, R. O. Historia de la literatura española 2. Barcelona: Ariel, 131998.
  • LEÓN, V. Las notas del olvido. Introducción a la música de cine (Libro + CD). Cáceres: Asociación Cinéfila RE BROSS, 2002.
  • MARTÍN MORENO, A. "Música, Pasión y Razón: la Teoría de los Afectos en el teatro y la música del Siglo de Oro". Edad de Oro, XXII (2003), p. 321 - 360.
  • SCHOPENHAUER, A. El mundo como voluntad y representación. México: Porrúa, 1983.
  • VEGA TOSCANO, A. "Música y creación audiovisual". En: V Congreso de la Sociedad Española de Musicología. Campos interdisciplinares de la Musicología. Barcelona, 2000. Ed. B. LOLO. Madrid: Sociedad Española de Musicología, 2001, p. 699 - 709.
  • WOLF, W. The Musicalization of fiction. A Study in the Theory and History of Intermediality. Amsterdam / Atlanta: Editions Rodopi, 1999.
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