REVISTA TRIMESTRAL ON - LINE
NÚMERO 1
OTOÑO 2003

Edita: Asociación Músico - Coral 'Schola Corpus Christi' de Granada
Diseño: Josquin Web Design
ISSN: 1696-8255
sequentia@retemail.es

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

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GEORGE GERSHWIN
Mª Victoria García Martinez

 

Si alguien nos pidiera que nombráramos un compositor de música clásica americano, quizá Gershwin no sería el que mejor encajaríamos en este cliché, y eso se debe sobretodo al carácter ecléctico de su música, que mezcla su formación musical clásica con la música popular americana: el jazz.

El hecho de que Gershwin se dedicara a la música fue en cierto modo algo casual, ya que su padre compró un piano para su hermano Ira y al final fue George el que se dedicó a la música. Al principio, como todo niño que comienza, recibía lecciones de varios maestros de su zona, pero pronto empezó a expandir sus metas, y otros profesores de mejor renombre, comenzaron a ver en él a un pequeño genio. George tenía desde el principio una intención muy clara: dejar el instituto y ser compositor en Broadway, por lo que empezó a estudiar armonía, composición, etc. Acabó trabajando como compositor de música para anuncios en una empresa de publicidad, Tin Pan Alley, donde aprendió a desarrollar un talento especial para realizar melodías pegadizas que gustaban al público. Esto le ayudó enormemente a cosechar éxitos en sus primeras canciones para los musicales, y antes de tener 21 años era conocido como pianista, tenia varias obras impresas y un show en Braodway (1919).

Pero fue en 1924 cuando se reconoció el talento del joven compositor, gracias al éxito de su composición Rhapsody in blue para piano y orquesta. Esta obra fue el resultado de su formación clásica, muy cercana a los grandes genios de la música que él más admiraba (Bach, Mozart, Brahms, Beethoven, Debussy...) mezclada con música popular, particularmente americana. Para conseguirlo, estudiaba los estilos de otros compositores, y utilizaba los recursos que descubría útiles para sus obras (cambios en la métrica, multiplicidad de ritmos, tonalidades y modulaciones ambiguas...). En los años ’20, toda Europa y también EEUU vivía una oleada de neoclasicismo que llevaba a los compositores a mezclar las formas clásicas con motivos populares de su país. Esta mezcla de caracteres tan especial llevó a los compositores americanos interesados en su música popular (el jazz y sus variantes) a reivindicar el lugar de ésta en el ámbito de la música culta.
Uno de los músicos del momento que más luchó por esta reivindicación fue el director de orquesta Paul Whiteman, que se propuso introducir el jazz en las salas de concierto. Así, sugirió a Gershwin que compusiera una pieza para banda de jazz con el fin de demostrar a los músicos “cultos” del momento, que el jazz podía ser perfectamente equiparable al nivel de la música conocida como clásica, pero Gershwin, cuyo éxito en Broadway iba en aumento, ante la avalancha de musicales pendientes por componer no hizo demasiado caso al asunto. Su sorpresa debió de ser enorme, cuando su hermano Ira le anunció la reseña en un periódico de un concierto donde se confirmaba el estreno de una pieza de un tal Gershwin. Ante semejante situación comprometida, y con la pieza todavía sin componer, George comenzó a trabajar en una melodía que le rondaba por la cabeza, y finalmente, en un tren entre Boston y Nueva York y en apenas un mes, terminó el boceto de lo que en origen pensó como un “blues sinfónico” y que luego terminaría siendo una rapsodia, ya que el compositor prefirió esta forma musical por su carácter abierto nada sujeto a formalidades.
Una vez elaborado el boceto de la Rhapsody in blue, fue entregada a Ferde Grofé, que fue el encargado de orquestarla. El que no fuera orquestada por el propio compositor, le costó algunas críticas negativas a Gershwin, ya que se consideraba que no tenía nivel musical suficiente para realizar él mismo la orquestación, en respuesta, el compositor demostró justo un año y medio después su gran capacidad para orquestar cuando estrenó el Concierto en F.

Tanto el día del estreno como en sus interpretaciones posteriores, la Rhapsody suscitó todo tipo de críticas. A su estreno asistieron numerosos críticos y músicos invitados por Whiteman, ya que estaba convencido de que este iba a ser un éxito, y las respuestas de los asistentes fueron de lo más variado. Entre los invitados al estreno de la obra en el Aeolian Hall (12 de febrero de 1924) se encontraban figuras mundiales como Walter Damrosch, Leopold Godowsky padre, Sergei Rachmaninoff, Igor Strawinsky, Victor Herbert, y otros. Agrupando las criticas positivas y negativas :

- Críticas negativas: aseguran que se basa demasiado en las repeticiones; que el tratamiento armónico es sentimental hasta el extremo, y lo disfraza con contrapuntos rimbombantes. Otros decían que Gershwin no conseguiría triunfar porque la obra tenía una forma muy difusa y nada clara; y que los ejes temáticos están desarrollados de una forma casi ruda y con poca inventiva, ya que llena los huecos con repeticiones, pasajes de acordes y transiciones de escalas ineficaces.
- Críticas positivas: a pesar de las críticas negativas, el estreno de la obra tuvo tanto éxito que rápidamente se olvidaron estas acusaciones. Además, el día del concierto no faltaron críticas positivas como la del editor del Musical America H. O. Osgood, que dijo que era más grandiosa que La consagración de la primavera (de Igor Strawinsky); el crítico musical W. J. Henderson alabó su tratamiento técnico y el respaldo brillante de la orquesta; etc.

El éxito de la Rhapsody in blue fue rotundo, ya que la pieza irradiaba vitalidad, frescura, y dejaba entrever claramente las influencias de autores como Liszt, Chopin, Debussy, Tchaikovsky, etc, en la forma, melodía, armonía y virtuosismo. El reconocimiento de su obra en el ámbito musical supuso un gran cambio en la vida de Gershwin, que mudó a toda su familia a una casa más grande, donde él disponía de un amplio estudio para componer, tocar y reunir a sus amigos. Nuevos músicos acudían a su casa para mostrarle sus obras de principiantes, recibiendo todo tipo de elogios y de ánimos por parte del compositor. Tal era la afluencia de jóvenes compositores a su casa, que en ocasiones optaba por marcharse a un hotel para tener tranquilidad y poder componer. Gershwing falleció repentinamente cuando contaba con 38 años a causa de un tumor cerebral.

Sus obras orquestales más representativas son: Rhapsody in blue (1924), Concierto en F (1925) y An American in Paris (1928); y los musicales La La Lucille (1919) y Porgy and Bess (1935).


BIBLIOGRAFÍA

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