GEORGE
GERSHWIN
Mª Victoria García Martinez
Si alguien nos pidiera que nombráramos un compositor de música
clásica americano, quizá Gershwin no sería el
que mejor encajaríamos en este cliché, y eso se debe
sobretodo al carácter ecléctico de su música,
que mezcla su formación musical clásica con la música
popular americana: el jazz.
El hecho de que Gershwin se dedicara a la música fue en cierto
modo algo casual, ya que su padre compró un piano para su hermano
Ira y al final fue George el que se dedicó a la música.
Al principio, como todo niño que comienza, recibía lecciones
de varios maestros de su zona, pero pronto empezó a expandir
sus metas, y otros profesores de mejor renombre, comenzaron a ver
en él a un pequeño genio. George tenía desde
el principio una intención muy clara: dejar el instituto y
ser compositor en Broadway, por lo que empezó a estudiar armonía,
composición, etc. Acabó trabajando como compositor de
música para anuncios en una empresa de publicidad, Tin Pan
Alley, donde aprendió a desarrollar un talento especial para
realizar melodías pegadizas que gustaban al público.
Esto le ayudó enormemente a cosechar éxitos en sus primeras
canciones para los musicales, y antes de tener 21 años era
conocido como pianista, tenia varias obras impresas y un show en Braodway
(1919).
Pero fue en 1924 cuando se reconoció el talento del joven
compositor, gracias al éxito de su composición Rhapsody
in blue para piano y orquesta. Esta obra fue el resultado de su formación
clásica, muy cercana a los grandes genios de la música
que él más admiraba (Bach, Mozart, Brahms, Beethoven,
Debussy...) mezclada con música popular, particularmente americana.
Para conseguirlo, estudiaba los estilos de otros compositores, y utilizaba
los recursos que descubría útiles para sus obras (cambios
en la métrica, multiplicidad de ritmos, tonalidades y modulaciones
ambiguas...). En los años ’20, toda Europa y también
EEUU vivía una oleada de neoclasicismo que llevaba a los compositores
a mezclar las formas clásicas con motivos populares de su país.
Esta mezcla de caracteres tan especial llevó a los compositores
americanos interesados en su música popular (el jazz y sus
variantes) a reivindicar el lugar de ésta en el ámbito
de la música culta.
Uno de los músicos del momento que más luchó
por esta reivindicación fue el director de orquesta Paul Whiteman,
que se propuso introducir el jazz en las salas de concierto. Así,
sugirió a Gershwin que compusiera una pieza para banda de jazz
con el fin de demostrar a los músicos “cultos”
del momento, que el jazz podía ser perfectamente equiparable
al nivel de la música conocida como clásica, pero Gershwin,
cuyo éxito en Broadway iba en aumento, ante la avalancha de
musicales pendientes por componer no hizo demasiado caso al asunto.
Su sorpresa debió de ser enorme, cuando su hermano Ira le anunció
la reseña en un periódico de un concierto donde se confirmaba
el estreno de una pieza de un tal Gershwin. Ante semejante situación
comprometida, y con la pieza todavía sin componer, George comenzó
a trabajar en una melodía que le rondaba por la cabeza, y finalmente,
en un tren entre Boston y Nueva York y en apenas un mes, terminó
el boceto de lo que en origen pensó como un “blues sinfónico”
y que luego terminaría siendo una rapsodia, ya que el compositor
prefirió esta forma musical por su carácter abierto
nada sujeto a formalidades.
Una vez elaborado el boceto de la Rhapsody in blue, fue entregada
a Ferde Grofé, que fue el encargado de orquestarla. El que
no fuera orquestada por el propio compositor, le costó algunas
críticas negativas a Gershwin, ya que se consideraba que no
tenía nivel musical suficiente para realizar él mismo
la orquestación, en respuesta, el compositor demostró
justo un año y medio después su gran capacidad para
orquestar cuando estrenó el Concierto en F.
Tanto el día del estreno como en sus interpretaciones posteriores,
la Rhapsody suscitó todo tipo de críticas. A su estreno
asistieron numerosos críticos y músicos invitados por
Whiteman, ya que estaba convencido de que este iba a ser un éxito,
y las respuestas de los asistentes fueron de lo más variado.
Entre los invitados al estreno de la obra en el Aeolian Hall (12 de
febrero de 1924) se encontraban figuras mundiales como Walter Damrosch,
Leopold Godowsky padre, Sergei Rachmaninoff, Igor Strawinsky, Victor
Herbert, y otros. Agrupando las criticas positivas y negativas :
- Críticas negativas: aseguran que se basa demasiado en
las repeticiones; que el tratamiento armónico es sentimental
hasta el extremo, y lo disfraza con contrapuntos rimbombantes. Otros
decían que Gershwin no conseguiría triunfar porque
la obra tenía una forma muy difusa y nada clara; y que los
ejes temáticos están desarrollados de una forma casi
ruda y con poca inventiva, ya que llena los huecos con repeticiones,
pasajes de acordes y transiciones de escalas ineficaces.
- Críticas positivas: a pesar de las críticas negativas,
el estreno de la obra tuvo tanto éxito que rápidamente
se olvidaron estas acusaciones. Además, el día del
concierto no faltaron críticas positivas como la del editor
del Musical America H. O. Osgood, que dijo que era más grandiosa
que La consagración de la primavera (de Igor Strawinsky);
el crítico musical W. J. Henderson alabó su tratamiento
técnico y el respaldo brillante de la orquesta; etc.
El éxito de la Rhapsody in blue fue rotundo, ya que la pieza
irradiaba vitalidad, frescura, y dejaba entrever claramente las influencias
de autores como Liszt, Chopin, Debussy, Tchaikovsky, etc, en la forma,
melodía, armonía y virtuosismo. El reconocimiento de
su obra en el ámbito musical supuso un gran cambio en la vida
de Gershwin, que mudó a toda su familia a una casa más
grande, donde él disponía de un amplio estudio para
componer, tocar y reunir a sus amigos. Nuevos músicos acudían
a su casa para mostrarle sus obras de principiantes, recibiendo todo
tipo de elogios y de ánimos por parte del compositor. Tal era
la afluencia de jóvenes compositores a su casa, que en ocasiones
optaba por marcharse a un hotel para tener tranquilidad y poder componer.
Gershwing falleció repentinamente cuando contaba con 38 años
a causa de un tumor cerebral.
Sus obras orquestales más representativas son: Rhapsody in
blue (1924), Concierto en F (1925) y An American in Paris (1928);
y los musicales La La Lucille (1919) y Porgy and Bess (1935).
BIBLIOGRAFÍA
BORDMAN, Gerard y Thomas S. Hischak. “Gershwin, George”.
New Grove Dictionary of Music and Musicians. Vol 9. Ed. McMillan.
Londres: 2001. pp 747-758.
EWEN, David. George Gershwin: Un viaje a lo sublime. Ed. Mondadori.
Madrid: 1988.
GAUTHIER, André. Gershwin. Ed. Espasa Calpe. Madrid: 1977.
JABLONSKI, Edward. Gershwin. Ed. Northeastern University. Boston:
1990.
JOHNSON, Carl. “Whiteman, Paul”. New Grove Dictionary
of Music and Musicians.Vol 27. Ed. McMillan. Londres: 2001. pg 346.
KERNFELD, Barry. “Jazz”. Diccionario Harvard de música.
Ed. Alianza. Madrid: 2001. pp 557-62.
-------------. “Bebop”. Diccionario Harvard de música.
Ed. Alianza. Madrid: 2001. pg 153.
-------------. “Swing”. Diccionario Harvard de música.
Ed. Alianza. Madrid: 2001. pg 983.
MORGAN, Robert P. La música del siglo XX. Ed. Akal. Madrid:
1999.
NESS, Arthur J. “Fantasía”. Diccionario Harvard
de música. Ed. Alianza. Madrid: 2001.pp 418-21.
RANDEL, Don (ed). “Rapsodia”. Diccionario Harvard de
música. Ed. Alianza. Madrid: 2001. p 851.
RINK, John. “Rhapsody”. New Grove Dictionary of Music
and Musicians.Vol 21. Ed. McMillan. Londres: 2001. pp 254-255.
SADIE, Stanley (ed). “Concert”. New Grove Dictionary
of Music and Musicians. Vol 6. Ed. McMillan. Londres: 2001. pp 231-3.
SALVAT (eds). “Whistler, James”. Enciclopedia Salvat.
Vol 16.Barcelona: 1997. pg 3719.
WOLF, Eugene K. “Concierto”. Diccionario Harvard de música.
Ed. Alianza. Madrid: 2001. pp 273-81.