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| Edita: Asociación Músico - Coral 'Schola Corpus Christi' de Granada ISSN: 1696-8255 E-mail: sequentia@retemail.es | |||||||||
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(1) PANOFSKY, E., "Introduccion", en Studies in Iconology, (trad. esp. Estudios de Iconología, Madrid, Alianza, 1972). p. 13-37.
(2) Las diferentes representaciones de instrumentos musicales en obras artísticas han ayudado mucho a la organología, que trata de, mediante los rasgos descritos por el artista, reconstruir la morfología que debieron tener los instrumentos. Trazando así la propia historia de la formación del mismo. La iconografía, por su parte de estudio descriptivo, ha servido muchas veces de compañera de trabajo para el estudioso de la organología. (3) SEBASTIÁN, S., Mensaje Simbólico del Arte Medieval, Madrid, 1994. p. 328. (4) v. Los diccionarios de símbolos citados en la bibliografía.
(5) DIEGO DE SAAVEDRA FAJARDO, Empresas políticas, LXI. (1642) (citado por ANDRÉS, R., Diccionario...)
(6) REAU, L., Iconographie de l'Art Chrétien (trad. esp. Daniel ALCOBA, Iconografía del arte cristiano, iconografía de la Biblia, Antiguo Testamento, Vol 1, Barcelona, 1999. p. 300-335)
(7) ídem.
(8) GALBIS LÓPEZ, V., "Aportaciones a la iconografía musical de la pintura renacentista valenciana", en Ars Longa, 6, Valencia, 1995. p. 57-67
(9) TEIJEIRA PABLOS, M.D., "La representación de la relación Iglesia-monarquía en la Edad Media", en Imágenes y promotores en el arte medieval, Barcelona, 2001. p. 636. (10) "... sin embargo, la muerte reinó desde Adán hasta Moisés, aun sobre aquellos que no habían pecado a la semejanza de la transgresión de Adán, que es figura [tipo] del que había de venir..." (Rom 5, 14)
(12) REAU, L.,... op. cit., p. 315.
(13) "Nudatus est, quasi si nudeter unus de scurris".
(14) REAU, L.,... op. cit., p. 316.
(15) REAU, L.,... op. cit., p. 310.
(16) La numeración de los salmos difiere si se sigue el orden hebraico o el de la vulgata. Sucede que el salmo 51 el texto hebreo es el 50 en la Vulgata. Aquí se presentan la doble numeración. Por ejemplo, salmo 109 en el orden hebraico (el 108 en el orden de la Vulgata)
(17) REAU, L.,... op. cit., p. 330.
(18) PÄCHT, O., Buchmalerei des Mittelalters, Eine Einführung, (trad. esp. Pablo DIENER OJEDA, La miniatura medieval. Una introducción, Alianza, Madrid, 1987.). p. 167-170. El autor señala que, al igual que se diferencian en iconografía los ámbitos temáticos del Antiguo y del Nuevo Testamento deberían marcarse separaciones entre la prosa religiosa y la poesía religiosa.
(19) L. Reau que en su obra destaca los diferentes tipos, no cita este como tipo penitencial. Lo cita solo como representación de David entendiendo que corresponde al tipo de David músico como salmista. |
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Iconografía musical: David, el rey músico Sergi Doménech García Abstract Una metodología desde la intermedialidad Si tuviésemos que elaborar una definición de obra de arte tendríamos que hacer referencia, sin duda alguna, al valor de esta como testimonio de un momento concreto, de unas determinadas circunstancias, en definitiva, de un contexto cultural señalado, con todos los valores y circunstancias que le rodean. En el presente artículo se pretende hablar de ella como producto cultural de acuerdo con una posición metodológica científica, dentro de la Historia del Arte, que la analiza atendiendo a diversas variantes que nos va a permitir observar una parte intangible de la obra. Esa parte es la imagen y el método a seguir el iconológico. A raíz del auge del estudio de los medios icónicos de masas, en el vocabulario destinado al conocimiento de los medios audiovisuales, han irrumpido con fuerza términos como el de intermedialidad cuyo propósito es resaltar el contacto y las vías de comunicación entre los diferentes canales comunicativos. Este no es otra cosa sino un contacto entre diferentes textos que también afecta al arte tanto si este es pintura, escultura, música o cualquier otro. Así mismo, este contacto en el arte no hay que entenderlo solo como algo formal –una influencia estilística o de composición– sino también en su dimensión significante. La obra de arte cubre esas dos dimensiones de forma y significado y si bien es cierto que el nivel formal, estético, es indispensable para la existencia del fenómeno artístico, no hay que olvidar que el arte, como producto determinado de una cultura, sirve de comunicación y tiene un valor significativo destacable. La intención en este trabajo es hablar de una forma de lectura de la obra de arte que está tratando de esa intertextualidad entre medios artísticos. Existe contacto entre ellos en tanto que la imagen la adoptan unos, la recogen otros, la hacen madurar y se enriquecen unos con otros, no existiendo en realidad barreras comunicativas. Un contacto entre las diversas artes plásticas pero que tiene su origen en las fuentes literarias, en el caso que nos ocupa del rey David de la Biblia, y que también participa del mundo de los conceptos abstractos y del pensamiento de las diferentes épocas. Y, como no, también del pensamiento musical. La iconografía, como definiría Panofsky(1), padre del método iconológico, es la rama de la Historia del Arte que se ocupa del contenido temático de la obra de arte -esto es su significado- , en cuanto algo distinto de su forma. Se trata del estudio de la descripción de la tradición de las imágenes: De los tipos iconográficos. Y la iconología, como un paso más en el nivel de conocimiento de la obra, es un estudio interpretativo de esas imágenes en su función cultural. Dicho esto, ¿qué tendrá que ver el rey David en todo este discurso? El rey David, entendido como personaje de un contexto cultural determinado, primero el judaísmo y posteriormente el cristianismo, ha formado también su imagen en la Historia del Arte. De lo que se trata aquí es de cómo la persona de David músico ha dado origen, desde las páginas de la Biblia, a las obras de arte conformando su propio tipo iconográfico. Para afrontar el estudio de David, el rey músico, hay que tener en cuenta diferentes aspectos. En primer lugar que el camino que vamos a realizar no es el estudio de un campo concreto artístico, de un contexto cultural cerrado o de un corpus concreto de obras de arte. Quiero decir que no vamos a estudiar la iconografía musical del rey David en el arte producido en determinado reino, en un determinado siglo. Es cierto que hay diferentes estudios que realizan aportaciones a la iconografía y, en ese sentido, hablan de la figura de David y su representación iconográfica en un marco determinado. De hecho citaremos algunos en estas mismas páginas. La intención es centrarse en el contexto cultural del occidente cristiano europeo y realizar un estudio diacrónico que en primer lugar empieza con el análisis de la figura del rey David; el personaje bíblico y el papel que se le dio en el cristianismo, para seguir hablando de su tipo iconográfico concreto como rey músico. No es, de esta forma, un análisis de un corpus concreto de obras aunque si se va a hacer referencia a diversos ejemplos y corpus relevantes. También hay que decir que la amplitud de los tipos a tratar impide que el presente estudio presente un apurado dibujo del contenido temático, centrándose más en la parte iconográfica de descripción de las diferentes imágenes del rey músico y esbozando solo apuntes sobre el significado intrínseco propio de los valores simbólicos. Debe entenderse esta posición en el discurso, que se abre ahora, de acuerdo a la naturaleza del mismo ya explicada: un estudio general sin centrarse en un corpus concreto y, por tanto, encontrarse bajo un panorama de síntomas culturales muy amplio. La figura de David La figura de David nos interesa en estos momentos en su dimensión artística. Esto quiere decir que su origen debe considerarse desde las sagradas escrituras que sirven de fuente en la creación artística. Y su historia y la del pueblo de Israel también deben tomarse desde estas. De esta forma se tiene en cuenta que la existencia posterior del personaje representado en las diferentes manifestaciones artísticas tomaron la historia sagrada contada en la Biblia como la única y verdadera. En este sentido, Dios fue quien creó el mundo y el pueblo de Israel era el pueblo elegido por Él. Un Dios que firmó su compromiso con Abraham al prometerle que haría de él un gran pueblo y que tendría tanta descendencia como estrellas habían en el firmamento (Gen 12, 2 y Gen 15, 5). Y así también le hablo de la tierra prometida que dominaría su descendencia y sobre la que más tarde había de reinar David. Después de la liberación de Egipto por parte de Moisés y ser conducido el pueblo a la tierra de Canaán se producen diversos intentos de monarquía alrededor del s. XI a. C.. Así llegó al trono Saúl y David después de él. David, nacido en Belén, era hijo de Jessé (Isaí) si seguimos la genealogía marcada por el evangelio de Mateo (Mt 1, 1-17). Jessé es la raíz viva del árbol genealógico cuya rama más alta lleva como florón a la Virgen y a Cristo. Son muy comunes en el arte medieval, aunque se encuentran también casos en época moderna, las representaciones del Arbol de Jesé en el que David tiene como atributo un arpa. Los instrumentos propios de David, que se entienden como su atributo principal, son la lira y el arpa. La lira que David tocaba en su juventud mientras guardaba el rebaño y que acompañaría, junto al salterio, su canto de los salmos. Comparte este protagonismo con el arpa que debe su asociación por ser el instrumento que David tocó para calmar a Saúl. La elección de uno u otro instrumento va a responder mucho del contexto cultural pero también del nivel de desarrollo de la morfología del mismo (2). Incluso en algunas ocasiones puede aparecer con otros instrumentos como la flauta. Los instrumentos citados poseen todos una dimensión emblemática. La apariencia de un triángulo del arpa, y en ocasiones del salterio, es símbolo de la trinidad. Las diez cuerdas del salterio se ponen en relación con los diez mandamientos. Cuerdas que, al pulsarlas con armonía, elevaban un canto laudatorio a Dios (3). El arpa fue relacionado por distintas civilizaciones. Ya desde antiguo era entendido como un instrumento de origen ultraterreno. A su vez se identifica con el caballo blanco y con la escalera mística pues tiende un puente entre el mundo terrestre y el celestial. Por esta razón los héroes Eddas querían ser quemados con su arpa en la hoguera fúnebre al entender que esta conducía al otro mundo. Las aspiraciones espirituales están figuradas por las vibraciones de esas cuerdas. Éstas únicamente son armoniosas cuando proceden de una tensión bien regulada entre todas las energías del ser, un dinamismo mesurado que simboliza por sí mismo el equilibrio de la personalidad y el dominio de sí (4) . Además el arpa tuvo su representación en la emblemática. Así Diego de Saavedra Fajardo (1584-1648) dijo en en sus Empresas políticas (1642): El cristianismo interpretaría de forma tipológica el Antiguo Testamento. Sus hechos y personajes son descifrados como realidades históricas que, a voluntad divina, prefiguran lo dicho en el Nuevo Testamento: A Cristo y su obra. De esta manera David no es solo un antepasado directo del Salvador sino que, al igual que Sansón, lo prefiguran. David es tipo de Cristo. Muchos episodios de la vida del rey músico son puestos en paralelo con la vida de Cristo: Las victorias de David contra el león y contra Goliat anuncian la victoria de Cristo contra Satán; los tres soldados que le traen el agua desde la cisterna de Belén prefiguran la Adoración de los Magos, entre otros tantos. Las imágenes que se llegaron a construir del rey David no deben sorprendernos por su gran cantidad. Este estudio se centra en presentar sobre todo aquellos tipos iconográficos del propio David como rey músico o bien cuando para identificarlo se ha recurrido a su labor de interprete musical. Existen dos formas generales de caracterización de David que constituyen, en vista de L. Reau (6) los dos tipos básicos de David en la Edad Media y en el Renacimiento. En la Edad Media David es el rey salmista, viejo y barbudo, que toca el arpa o la cítara [fig. 1]. En el Renacimiento se toma la idea del joven pastor, juvenil, imberbe, que vence a Goliat. Aunque a su vez David aparece también como profeta y como valeroso. El tipo iconográfico de David músico En la Edad Media el concepto abstracto de la música había tenido un papel destacado. Pero, poco a poco, esta concepción abstracta fue perdiendo fuerza y los ataques al poder corruptor de la música se hicieron más vivos (8). A esto se debe acompañar que hay diferentes momentos de la vida del rey David que no son nada edificantes. Esto permitiría el auge de otras iconografías más tardías como la de Santa Cecilia. No obstante, David siempre interesó al arte figurativo y si bien en la Edad Media, con un arte más didáctico y apologético donde el rey músico había jugado un papel importante, fue reemplazado por una visión más pictórica y humana. El rey David siguió siendo representado. Pero digamos que existe una variante en su imagen y hasta la cultura del barroco no se va a volver a representar las diferentes escenas de la vida de David. Aunque solo analicemos el caso del David músico no debemos olvidarnos que son diversas las razones en las que llega a representarse el rey David en algunos ciclos iconográficos. En este caso se atiende a los diferentes contextos culturales, políticos o sociales que lo envuelven. Dicho de otra forma, la figura de David, así como la de otros reyes veterotestamentarios, guardan una gran versatilidad. Estas eran figuras de uso tanto político como religioso. Y de alguna forma el David, aunque representado como músico, es muchas veces sobretodo un rey. En él se inicia la tradición del rey ungido por Dios, pero además David encarna la figura del soldado victorioso gracias a la ayuda divina. Sirve todo esto en contextos como el hispánico. El David de la sillería de coro de la Catedral de León [fig. 4], por poner un ejemplo, sirvió en su momento para reflejar el intervencionismo real en el control de las iglesias nacionales. En este caso de León hay un deseo en destacar el tema de la elección divina del monarca y de su estirpe al representarle junto a los reyes, Samuel, encargado de la unción, y Nathan (9). Al principio de este estudio ya señalábamos el origen bíblico de David para destacar la importancia de la fuente en tanto que base de dos religiones. Una de ellas, el cristianismo, con una fuerte carga icónica. David, es así, un personaje literario y con un gran peso narrativo. En ocasiones su vida se ha marcado como esa prefiguración de Cristo y se ha atendido a los pasajes de su vida como antecedentes preparatorios de lo que había de venir en el Nuevo Testamento. La iconografía tipológica, llamada así por los teólogos medievales y los imagineros, se basa en ese establecimiento de relaciones entre personas y acontecimientos del Antiguo y del Nuevo Testamento. Sus resultados más ricos se encuentran en la Edad Media occidental, empezando ya en época paleocristiana. San Pablo (10) en sus epístolas y los padres de la iglesia, incluso el mismo Cristo, ya habían encontrado en los acontecimientos del Antiguo Testamento prefiguraciones del Nuevo (11). De esta forma los teólogos medievales propusieron imágenes que destacaban ese paralelismo entre los dos Testamentos. Aparecieron así un número de fuentes divulgadoras como la Biblia Pauperum la Biblia Moralizada o el Speculum humanae salvationis. Entre el segundo libro de Samuel y el primero del las Crónicas nos narran la vuelta del Arca de la Alianza a Jerusalén. Esta había sido substraída por los filisteos y la situaron en el templo de Damón. Al día siguiente se encontraron la estatua en el suelo y la pusieron otra vez en el sitio. Pero al amanecer la estatua de Damón volvía a estar en el suelo con la cabeza y las manos separadas sobre el umbral. Solo quedaba el tronco. De esta forma devolvieron el Arca con gran magnitud de festejos. El rey David la precedió con instrumentos . Esto fue interpretado por el simbolismo tipológico. Se entendió que el secuestro del Arca era una prefiguración del prendimiento de Jesús por los judíos; la caída del ídolo Damón como prefiguración de la caída de los ídolos de Heliópolis durante la Huida a Egipto: la restitución del Arca de la Alianza como anuncio de la Reconquista de la Santa Cruz devuelta a Jerusalén por el emperador Heraclio (12). En el Speculum humanae salvationis aparece representado este motivo de forma tipológica. Así su recuperación por parte de David es tipo de la Asunción y de la Coronación de la Virgen en la Jerusalén Celeste, pues la propia Arca es tipo de la Virgen. [fig. 5] Danzó David felizmente, al son de los instrumentos, una danza ritual mientras iba tocando el arpa. Micol, su mujer e hija del anterior rey Saúl, desde una ventana, se burló irónicamente de él al verlo danzar desnudo ofreciéndose a un espectáculo de bufón delante de sus sirvientes: ¡Cuan honrado ha quedado hoy el rey de Israel, descubriéndose hoy delante de las criadas de sus siervos, como se descubre sin decoro un cualquiera! (II Sam, 6, 20) (13). Este tipo de danzas rituales en las que se muestra desnudo el danzante son comunes en rituales orientales. En la Grecia antigua también se practicaba la desnudez sagrada. Así Sófocles se quitó la clámide para agradecer a los dioses la victoria de Salamina. Incluso sabemos, por voz de Plutarco, que, cuando Alejandro quiso rendir homenaje a Aquiles, danzó desnudo alrededor de su tumba (14). Esta escena ha sido representada en diferentes momentos que van des de el s. XII al s.XVIII. David desnudo es tipo de Cristo despojado de su ropa. En el vemos que las palabras de Micol que hirieron a David son tipo de las palabras, burlas e insultos, que los judíos de la sinagoga decían a Cristo en la Cruz. (Mt 27, 39-44); (Mc 15, 29-32); (Lc 23, 33-37). El protagonismo dado aquí al tipo de David tocando el arpa para calmar a Saúl viene justificado por el mismo protagonismo que esta escena tuvo en sus representaciones plástica. Aunque en realidad hay que dividir la escena en dos tipos, el de David tocando el arpa y el de Saúl lanzándole la lanza a David. El espíritu de Dios se había apartado de Saúl y este le había enviado un espíritu malo. Los propios criados del monarca le recomendaron que mandase buscar a alguien que tocase el arpa para que le calmase de sus dolencias. Fue así como le enviaron a David y cuando el espíritu malo de parte de Dios venía sobre Saúl, David tomaba el arpa y tocaba con su mano; y Saúl tenía alivio y estaba mejor, y el espíritu malo se apartaba de él (I Sam 16, 23). A este hecho le sucede la escena en que David mata a Goliat. Al volver victorioso David, las mujeres de todas las ciudades de Israel salieron cantando y danzando diciendo "Saúl hirió a sus miles / Y David a sus diez miles" (I Sam 18, 7). Esto puso celoso a Saúl y desde entonces no miró a David con buenos ojos. De esta forma, estando David un día tocando con su mano el arpa, le sobrevino un espíritu malo a Saúl, tomó su lanza y la lanzó contra David, esquivándola este dos veces (I Sam 18, 7-13). La iconografía ha recogido estos dos momentos. El primero se encuentra en bastantes ocasiones representado en los postigos de los órganos para simbolizar la acción bienhechora de la música, con esa capacidad de expulsar a los malos espíritus. Una vez más L. Reau (15) opina al respecto y nos informa que es este uno de los casos más antiguos de meloterapia o empleo terapéutico de la música, considerando a David su inventor. [fig. 6] Ya en el siglo IV se encuentran imágenes de este tema como los bajorrelieves de las puertas de madera de San Ambrosio de Milán. Incluso en las vidrieras medievales como la del deambulatorio de la Catedral de Auxerre en la que Saúl escucha a David tañer el arpa mientras el espíritu maligno acecha. Por presentar también su correspondiente en el análisis de la iconografía del simbolismo tipológico apuntamos que la acción de Saúl de pagar mal por bien a David lanzándole la lanza ha sido considerado tipo de la entrega de Cristo por parte de Judas, quien también pagó mal por bien . El arte moderno también participó de esta imagen de David entroncando casi con el s. XIX y la pintura de historia. Tenemos que ser conscientes que el uso de las imágenes ha sido bastante abundante y que ha respondido, en muchas ocasiones, como respaldo de un discurso de origen literario, no figurativo. Quiero decir con esto que en ocasiones el primer paso ha sido el de hacer uso de la figura de determinados personajes para construir un discurso en otro texto que luego la imagen figurativa ha venido a resaltar. Intertextualidad en su más puro estado que viene a respaldar las afirmaciones teóricas que se han defendido en el inicio del presente trabajo. Ahora cuando analicemos los salmos veremos la importancia que este tuvo en la vida diaria del cristiano, no solo en la litúrgica. Una de sus aplicaciones es en los breviarios de los sacerdotes. En estos podemos encontrar no solo referencias salmodias sino a la figura de David. Pongamos por caso una ilustración del Breviario Belleville de la Biblioteca Nacional de París (1323-26). El texto es un salmo, supuestamente el 108 (109) (16), en el que pide a Dios que condene a aquel que le ha devuelto mal por bien. La relación de las escenas miniadas con el texto vendría a buscar una relación de lo dicho en el salmo con lo sucedido en la vida de David, a quien se le atribuye la autoría de los salmos. En el caso de la escena entre Caín y Abel la relación seria cercana a la tipológica que ya hemos analizado. Pero en este análisis ya estaríamos dentro del capítulo dedicado a la ilustración de Salterios. La ilustración de salterios El último ejemplo comentado anteriormente nos ha descubierto el mundo de los salmos. En este análisis de la iconografía del rey David músico tienen una relevancia singular las diferentes representaciones figurativas. Esta importancia viene dada en tanto que el Salterio es el conjunto de cánticos de la Sinagoga atribuidos al rey David pero que hoy se sabe que no son suyos. Todos ellos están cantados por una voz en singular. Son en realidad obra de diversos autores y la mayoría de ellos son posteriores al reinado de David, entre los siglos X y I a. C. siendo muchos de ellos de redacción posterior incluso al exilio judío en Babilonia. El Salterio fue en la Edad Media el libro más popular y el más leído y más comentado del Antiguo Testamento. Era utilizado frecuentemente en diferentes momentos del Oficio Divino. Servia este de forma tipológica. De hecho es el libro que más se cita en el Nuevo Testamento. Así conformaron obras como los Breviarios, como el analizado anteriormente, que al estar conducido a la oración y la meditación sus ilustraciones tenían que llevar al usuario del mismo a realizar las conexiones antedichas. También se hacia uso de los salmos en los Libros de Horas. El salmo recibe una interpretación mesiánica. Estos explican, en primer lugar, las circunstancias de la vida de David transpuesta en forma lírica. Escenas tales como las persecuciones de Saúl que le obligan a fingirse idiota, entre otras. Pero los teólogos siguieron también ese método tipológico que pone en relación, bajo la apariencia de las palabra y por medio de símbolos, el salmo con el Evangelio. Sobretodo en lo referido a la venida de el Salvador a quien llaman hijo de David. El salmo gozó de gran popularidad debido a la propia interpretación mesiánica y al uso destacado de los mismos en la misa y en diferentes oraciones. Toda referencia profética de David se ha puesto en relación con el Mesías, incluso cuando parecer hacer referencia expresa a su hijo Salomón, pues Cristo también es hijo de David (17). Incluso la aparición de David y sus cuatro músicos en los Salterios, que responde como ya hemos visto a una escena de la vida de David, se ha visto como prefiguración de Cristo entre los cuatro evangelistas. Sobre la iconografía que presentan las ilustraciones de los salmos debemos empezar diciendo lo numerosa que fue. El salmo se encuentra desprovisión de lirismo narrativo y presenta menos transposición gráfica que los evangelios. El Salterio sedujo a los miniaturistas y estimuló la fantasía de ilustración artística mediante el contenido alegórico de su lenguaje. Los salmos sobrepasan los límites del mundo sensible en muchas ocasiones. Su lenguaje aparece extraño y lleno de metáforas. Existió un sistema de ilustración literal, que hace que se represente literalmente lo dicho en los salmos, representando al pie de la letra la imagen literaria (18). En los salmos hay muchas referencias musicales como el salmo 99 (98) Cantad al Señor un canto nuevo (Cantate Domino canticum novum) que normalmente se nos aparece acompañado por la representación de unos monjes cantando frente a un facistol. Además es este, junto a otros dos salmos como el 106 (105) y el 107 (106) los que conforman el salmo de acción de gracias de David frente al Arca, según nos cuenta el primer libro de las Crónicas (I Cr 16). Otro ejemplo es el del Salmo 110 (109) Dijo el señor a mi señor: siéntate a mi derecha (Dixit Dominus Domino meo: Sede a dextris meis) en el que David nos puede aparecer arrodillado frente a Cristo, reinando a la derecha de Dios. El último de los salmos del Salterio resulta ser una exhortación a alabar a Dios con instrumentos de música. Esto nos informa de la importancia de la música en el culto cristiano. En este salmo se citan un buen numero de instrumentos. En este salmo se inspiraría Luca della Robbia para los bajorrelieves de la Cantoria de la catedral de Florencia. Conclusión El universo de la imagen del rey David músico encierra un gran número de parcelas de estudio. A falta de centrarse en un corpus concreto, o en determinada cultura, se han aventurado ideas sobre un estudio iconológico que nos habla de la significación de la imagen del monarca veterotestamentario. David, rey y músico, antiguo y eterno, histórico y mítico, nos ha demostrado las grandes posibilidades de mirar más allá del percutir de una cuerda. El estudio iconográfico e iconológico, como método para abordar el reto del conocimiento histórico y de los diferentes productos comunicativos dentro del campo de la intermedialidad, se ha defendido en este caso como un contacto entre distintas fuentes que sirven al producto artístico. El estudio de las imágenes y de sus síntomas culturales, lejos de aparecernos como una metodología caduca, se nos presenta como válida, y como una apuestas acertada. En un contexto en el que inevitablemente caminamos hacia el contacto entre disciplinas. En el que la Historia, la Historia del Arte, la Historia de la Música o de la Literatura están encaminadas, y deben entenderse, en el común de una Historia de la Cultura. Bibliografía ANDRÉS, R., Diccionario de instrumentos musicales. De Pindaro a J.S. Bach, Barcelona, 1995. Fotos 1. André BEAUNEVEU. Ilustración en pergamino. S. XV Biblioteca Nacional, Paris |
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